Saturday, October 25, 2014

Beauty and the beast (1987)

''Hay que ver las cosas no como quisiéramos que fueran, sino con el corazón''

Según esta versión musical del cuento, bastante desangelada por cierto, y con unas canciones muy sin chiste, el papá de Beauty, además de estar pasando por muy malos momentos, tenía una familia de hijos e hijas desobligados que sólo veían por ellos mismos, a diferencia de ella, que era la más cariñosa y jamás veía por sus intereses si antes no había solucionado los problemas de tooodos los demás.

Y que malos hijos no serán, que apenitas se enteraron que su padre había perdido un barco, que alguien le robó un arcón lleno de dinero y que la bodega se le había quemado por completo, corrieron a mandarse hacer ropa nueva con modistas y sastres.
''Déjalos que se diviertan mientras puedan'' -dijo el padre.

Así que un día mientras el padre paseaba por el bosque, pasa cerca de un castillo chamagoso y entra, descubre una rosa y una bestia y hace un trato con ella, prometiéndole traerle a una de sus hijas si lo dejan a él en libertad. Y por supuesto que pensó en Beauty, quien más sino ella se sacrificaría por los demás?

Cuando Beauty llega a instalarse en el castillo, Bestia colma al padre de regalos y lo manda de regreso con sus insaciables hijos para que sigan viviendo a lo grande a expensas de su hermana. Ella, con su enorme cariño y comprensión por los demás, se va ganando a la Bestia (nomás que no canten).

 Bueno, eso y sus sueños románticos, donde reflejado en el lago se le aparece un príncipe gallardo vestido de blanco como salido de un ballet, con mallas y todo, y que le pide lo ame tal como es. ¿Cómo si no te conozco? responde ella -Mírame con tu corazón!


Total, que estaban más divertidos los cuentos de Shelley Duvall.