Friday, August 08, 2014

I am... Gabriel (2012)

¡Qué película más falta de emoción!

Aunque los únicos actores con experiencia sean Dean Cain y John Schneider, el problema no es tanto la ''actuación'' de los demás, especialmente Gavin Casalegno, que hace el papel del ángel Gabriel. Yo creo que debe ser la dirección, pues aún recitando, los personajes pudieron haberse visto menos acartonados..

Esta es una película que se hizo con el esfuerzo conjunto de casi todos los Norrises, menos Chuck, con Mike a la cabeza adaptando el guión, dirigiendo, produciendo y ''actuando''.
Junto a él estuvieron Greta Norris, Max Carlos Norris, Dianne Norris, Valerie Norris, Hannah Norris, y si falta Don Chuck, debe ser por el conflicto de fechas, pues seguramente estaba en el rodaje de EXPENDABLES 2.

El mensaje de esta película es el mismo mensaje de muchas películas religiosas: la fé en Dios.

En Promise, Texas, la falta de fé y la resequedad están cobrando vidas, pues no ha llovido, no hay trabajo, ni dinero ni nada. Y conste que la gente no deja de asistir a la Iglesia, lo malo es que nadie habla con Dios. Nadie se comunica con él personalmente, conversa, le cuenta sus dudas y aflicciones. Pueden ser muy devotos, pero nadie lo considera parte fundamental de sus vidas. Y entonces llega Gabrielito, y entonces llueve una sola vez, y una muchacha empastillada con sobredosis revive, una ciega ve, un atropellado con la columna rota se levanta como si nada y cuando llueve por segunda vez, él dice que son lágrimas de gozo de nuestro padre santo. Todos empiezan a ver como su fe germina. Milagros es igual a fé.
Y no, milagro no es (creer) ver el rostro de Jesucristo en un pan tostado ni a la virgen de Guadalupe en una mancha de humedad. Milagro es ver como renace este pueblito en Texas.

A mí lo que más me conmovió no fue nada de lo referente a la película ni su mensaje, sino ver hasta donde han llegado personas con síndrome Down, como es el caso del ''actor'' Wesley Hathcoat. Y allí sí debe haber intervenido Dios, porque en el pasado, quienes nacían con esa anormalidad no llegaban a ningún lado. Sus familias los retenían en casa y ahora, después de años de estudio se han desarrollado programas que les permiten avanzar, a pesar de sus limitaciones, hasta donde ellos puedan llegar. Gracias a Dios por quienes tuvieron la iniciativa de incluir a las personas down en el sistema educativo e integrarlos como parte más sólida en nuestra sociedad.