Monday, June 02, 2014

Abel (2010)

Mucho ruido y pocas nueces.

En su ópera prima, Diego Luna nos cuenta de una familia cuya ausencia de padre detona en Abel, el mayorcito de los dos niños, un desequilibrio mental que le hace sentir la necesidad de tomar las riendas de la casa. Desde que Anselmo su padre se fue a EUA en busca de un mejor futuro para todos, a Abel le afectó tanto, que fue a dar al Hospital siquiátrico, de donde regresa después de dos años creyéndose la cabeza de la familia. 

Y hay que seguirle la corriente (no confrontarlo) o irá de regreso al hospital y eso su madre no podría superarlo. Mejor que crea que él es papá aunque de pronto quiera acostarse con su mujer para escribirle a la cigueña.
Nadamás faltó lo del dedito en el ombliguito, y por ganas no quedó porque después de que Abel se le trepa a su mamá le da un cigarro y él se ''fuma'' otro.

Como dijo mi vecino, a estos niños autistas, se les quita con unas buenas nalgadas guajoloteras. Y claro, su padre se cansa del teatrito y lo pone en su lugar, pero es cuando Abel se lleva a Pablito al balneario cuando ninguno de los dos sabe nadar y les mete un buen susto a todos. 

Al final fue como si no nos hubieran contado nada porque Abel regresa al hospital y todo quedó igual y yo me quedé como si me hubieran hecho perder hora y media de mi vida. Ni la insulsa canción tema de Julieta Venegas de los créditos finales me alivió el malestar.