Wednesday, May 07, 2014

Behind the candelabra (2013)

Como que de un tiempo a esta parte a muchas personas les ha dado por ventilar asuntos sexuales de artistas cuyas vidas estaban rodeadas de controversia. Se me viene a la mente Lorca, en aquella película que hablaba de sexo anal a la luz de la luna. Poético, verdad? Ajá!

Pues nada como esta producción de HBO donde vemos, con pelos y señales (tres pelos en cada chiche de Matt Damon, para ser exactos, además de mostrar sus nalgas gordas en repetidas ocasiones), cómo se las gastaba Liberace a la hora de cambiar de galán...

Y sí, la producción puede ser impecable en caracterizaciones y vestuario, pero eso de que todos sepamos si Liberace era activo, pasivo o universal o si tenía una bombita como la de Andrés García es como que demasiada información... ya lo había dicho Alaska: ¿A quién le importa?

La biografía está basada en un libro que escribió Scott Thorson, personaje que interpreta Damon, y cubre solamente lo que duró su relación y después se salta un poquito más, para concluir en la muerte del pianista.
Empieza en 1972. Scott está en un bar y ahí conoce a una persona (Bakula que me recordó muchísimo a Sam Elliott) que a su vez conoce a Liberace.
Al presentarlos, vemos como en Liberace se enciende la chispa del deseo, pues Scott está bien dado y tiene bastante cabello rubio aunque sea lampiñón del cuerpo. En Scott podemos adivinar la admiración por el artista, que después evoluciona hasta convertirse, según él, en amor del bueno.
Liberace, manda por un tubo a su protegido anterior, adopta a Scott y hasta intenta convertirlo en una copia de sí mismo. Le compra de todo y lo sumerge en lujos y joyas hasta que el hastío y la frivolidad hacen que su relación comience a mermar y Liberace pose sus ojos en Cary James, quien fue el que lo acompañó hasta 1987, fecha en que Liberace muere por complicaciones causadas por el VIH.

Independientemente si Scott cuenta la verdad o no, porque además ni nos beneficia ni nos perjudica saberlo, la película está muy bien hecha y las caracterizaciones más. Si Michael Douglas y Matt Damon se dan sus picoretes de vez en cuando o andan por aquí y por allí enseñando las tepalcuanas es lo de menos, lo importante es que sí nos parece estar viendo al pianista con su forma de ser, moverse y hablar. Un trabajo sin duda muy bien hecho por parte del Sr Douglas y el director.