Thursday, February 06, 2014

Justin and the knights of valour (2013)

''Si no te unes a mi ejército, entonces te enfrentarás a él''

Justin quería ser caballero en una época en la que la caballerosidad ya no existía. 

Ese título había sido abolido por decreto de la reina.

Pero como Justin traía ese heroísmo en la sangre porque su abuelo había sido caballero, pero había muerto a manos de otro compañero suyo cuya ansia de poder lo hizo hacer mal uso de su espada. 
Justin sentía que aunque su padre no lo fue porque tras la pérdida del abuelo, éste creyó que no valía la pena, él podía continuar la tradición y así es que un día encamina sus pasos hacia el futuro de su destino. Sin saber a ciencia cierta a donde dirigirse, pero con una llave de oro regalo de su abuela, quien siempre confió en él.

Aunque en este cuento no hay dragones (sólo un cocodrilo con alas de madera y un lanzallamas pegado al lomo), sí hay laptops, McDonald's, controles remotos, alusiones a películas como EXCALIBUR y LA ESPADA EN LA PIEDRA, y la palabra ''caraculo'' repetida en varias ocasiones por lo que no sé a que público está dirigida la película.

Total, que como en STARDUST, él le promete a la princesa, porque cree que la ama, que la brindará su título de caballero cuando lo consiga, nadamás que después conoce a Talía, la chica del McDonald's, que también es fiera como él y sabe defenderse. 

Para aprender la técnica acude a los caballeros de antaño, después descubre que la espada de su abuelo había sido robada por Heraclio, quien le dió muerte y ahora deberá recuperarla. Pero Heraclio, que se justfica diciendo que él no quiere dominar el reino, sino solamente que haya justicia (y él quiere impartirla, que chistoso), dará mucha guerra.

Hay un personaje molesto y afeminado que para colmo le dió su voz Rupert Everett, otro más interpretado por Antonio Banderas y los demás actores de doblaje no los ubico.

La película es muy simpática y las animaciones también. No descubre el hilo negro pero entretiene y deja un mensaje de optimismo sin que uno se sienta aludido. Muy bien!