Saturday, January 11, 2014

Zipi y Zape y el club de la canica (2013)

¡Qué divertida me dí!

Cuando yo era niño, un día ví un cuentito pequeño y gordo que ofrecía una película en su compra. Corriendo fuí a decirle a los mayores y después de un berrinche me lo compraron. Cual sería mi sorpresa (y la de mis tías) que la película animada estaba en las esquinitas del librito y había que pasar las páginas rápidamente con el pulgar para ver las imágenes en movimiento. Allí estaban Zipi, Zape y Don Anito, uno que sufría de sabañones y nadie pudo ese día explicarme lo que era eso.

Esta película es muy divertida y está muy bien hecha. Tiene todo en su sitio y está bien pensada. Con lógica e inteligencia. Cuadra.

Zipi y Zape han sido enviados a un colegio tipo reformatorio porque son la mar de traviesos. Allí está prohibido jugar y entre el director (que está tuerto), el guardia y su perro y demás personal docente, a los chiquillos les queda poco que hacer.
Pronto se hacen amigos de Micro, para los amigos, que aunque no tiene ni uno, así le gustaría que le llamasen si los tuviera. El es conocido como el microbio porque es alérgico a todo, y de Filo, un gordito que también se siente aislado del resto de los alumnos.

A Zipi le es asignado el número 088 y a Zape el 087. Por defender a Micro de quienes lo molestaban Zape va a parar al ''cuarto de meditación'', donde encuentra una bolsa de canicas escondidas en un espacio casi invisible empotrado en la pared.

Un día llega Matilde, sobrina del director y Zipi nota que le gustan las flores disecadas como marcadores de lectura, así que le fabrica una.
Zape sigue frecuentando el área de meditación y juntos, los cuatro chicos deciden portarse bien. De día, porque de noche se vengarán de lo que les hacen los mayores y así es que nace el ''club de la canica''. Cada vez que hagan algo dejarán una canica como firma.
La primera travesura consiste en ponerle un parche en el ojo a la estatua del fundador, el Sr Esperanza, además de vandalizarlo. Cuando lo están limpiando, accidentalmente se rompe el libro de piedra que estaba en sus manos y el director descubre un mapa/juego que habla de una colección de diamantes escondida en alguna parte de la Escuela.

Matilde se entera de sus travesuras nocturnas y desea formar parte del club, pero como Tobi, ellos tampoco admiten niñas. Es hasta cuando ella les demuestra que es capaz de hacer cualquier travesura, que la admiten. Cuando los niños son dejados sin cenar por castigo hasta que se encuentren a los culpables, ellos planean estropear la comida del día siguiente, pero Matilde no la estropea toda, sino solamente la de los maestros, echándole purgante. Es divertido ver como corren todos en busca de un baño.

Así es que un día descubren lo de la búsqueda de los diamantes y deciden participar ellos también por su cuenta

-para encontrar los diamantes necesitamos el mapa
-para encontrar el mapa necesitamos entrar al despacho
-para entrar al despacho necesitamos la llave
-y para encontrar la llave necesitamos los diamantes!

Total, que una vez con la copia del juego en mano empiezan a jugar, y para ello deben encontrar el cuadro número uno, el de salida, que parece tablero de ajedrez. Después deben encontrar un martillo, una válvula para abrir y cerrar, un tirachinas (que en México es una hulera o resortera) y un patito de hule.

Contar más sería arruinar una idea magnífica porque después de una parte sacada de las películas de Indiana Jones prácticamente, nadie se imagina donde es que estaban los diamantes!
Y los malos pagan sus crímenes y los niños vuelven a la idea original del Fundador de la Escuela, que era aprender jugando! Algo que odiaba el director porque así, jugando jugando fue que perdió el ojo!