Wednesday, January 01, 2014

La china Hilaria (1939)

Nada mejor que empezar el año con una película mexicana de los años 30s.

La primera que veo de la actriz Alicia Ortíz y del director Robert Curwood, quien en su filmografía sólo cuenta con tres títulos. 
La Sra Ortíz, aquí entre nos, se parece como una gota de agua a otra a Angélica María y como ambas son Ortíz, a mí nadie me quita de la cabeza que sean parientes.

Claro que en esta película no luce su belleza porque hace de india, pero en esta imagen de estudio, vean que guapa está.
Esta película se encuentra en el blog de Khris Corzar, SOMOS CINE MEXICANO.
Da inicio con un pic-nic bajo unos frondosos árboles donde ella y su novio Isidro (Bedoya) degustan algunos alimentos en compañía de Goyito, hermano de Hilaria y otras parejas más.
Isidro tiene que emigrar a Texas a trabajar en la pizca de algodón porque no ha juntado dinero y así no pueden casarse. Serán a lo mucho seis meses, pero ella de todos modos se preocupa, pues como ya le pusieron Jorge al niño, hay que ir preparando el talco.

Total, que pasan 4 meses y pasan 6 y nada de Isidro, aunque Juanita y Conchita, las del lavadero, le cuentan a Hilaria que a su madre sí le ha escrito y que ya ni en Texas está, sino que se fué más al norte.
Hilaria, harta de las murmuraciones se va del pueblo porque quienes eran sus amigas ni saludarla quieren ya. Su hermanito y su madre son quienes más sufren con el qué dirán.

De San Pedro, Hilaria se va a San Andrés y después a Guadalajara, donde nace su bebé. Afortunadamente muerto (según sus propias palabras) así no sufriría con ella. Hilaria tiene buena voz (prestada de María Luisa Bermejo) y ahora canta en ferias y palenques.

Ahí es donde la conocen Carlos por un lado, y Apolonio (Armendáriz), quienes se disputarán sus amores. Ella, fiel como Penélope, aún espera a Isidro quien un día regresa solamente a decirle que dijo su mamá que siempre no, y que además, como ahora ella es vedette, que sería un mal ejemplo para sus niños si los tuvieran...
Hasta bien salió, pues ahora ella puede empezar a fijarse en otros partidos menos mentirosos y es cuando le echa el ojo al grandulón de Apolonio, quien tiene como vicio el ''albur''. Así le llaman ellos a jugar apuestas y gallos.
A Carlos (Gilberto González) no le gusta perder ni el el albur ni el la vida real, y se las ingenia para que el gallo de Apolonio pierda, pues el joven le había apostado su casa y sus terrenos y si ganaba se casaría con la muchacha y dejaría él de jugar y ella de cantar.
Total, que la mamá de Hilaria, Doña Refugio se les pone bien mala y Goyito sale en busca de su hermana. Cuando la encuentra, ya Apolonio ha perdido todo y Carlos le ofrece a la china dinero para que lleve a su madre a ver un doctor. Ves como te quiero, le dice, que aunque me hayas despreciado por otro ahora soy yo el que te ayuda?

En eso de descubre la trampa, se arma la trifulca y de entre muertos y heridos, ya ni supimos si Hilaria por fin fue a ver a su mamá para saber como seguía o qué porque termina en que ella está cante y cante y Apolonio risa y risa viéndola desde el palco. FIN.