Saturday, November 23, 2013

° Frankenstein (1931)

Cuando el terror llegó al cine en Hollywood, tuvo dos vertientes, la de los monstruos horrorosos y la del terror sicológico, donde uno se imaginaba todo lo que no veía.


Frankenstein era de las primeras, y Boris Karloff tenía que pasar horas y horas sentado mientras le aplicaban kilos de maquillaje para que pudiera personificar al monstruo, tal y como se lo había imaginado Jack Pierce. 
El monstruo, que nunca ha tenido nombre, es mejor conocido por el apellido del doctor que lo creó y desde entonces muchas personas, con sólo mencionarlo, saben a qué monstruo nos referimos.


Y aunque en la novela no dicen cómo fué que el Doctor Víctor Frankenstein creó a su criatura, en la película lo hacen de retacería de cadáveres robados del cementerio. En el libro dicen que el cerebro que se utilizó estaba en blanco y en la película Igor, inepto, rompe el frasco que contiene el cerebro ''bueno'' y para no regresar al laboratorio con las manos vacías se lleva un cerebro ''malo''. En la novela el científico loco es un joven de escasos 20 años y en el cine siempre lo han personificado como un anciano...

Aunque Boris Karloff (1887-1969) llevaba más de 12 años picando piedra, esta es sin duda la única con la que lo identificamos inmediatamente después de escuchar su nombre. Tal y como le pasó a Lugosi con Drácula.

Karloff soportó interminables horas de maquillaje para personificar este monstruo y valió la pena pues eso lo colocó en boca de todos.

Su carrera sigió viento en popa hasta el final de sus días, pues fue de esos actores que mueren en el escenario. Felicidades!