Thursday, July 18, 2013

° Rarotonga

Rarotonga (1978) - Yo que Doña Yolanda Vargas Dulché no habría permitido que Raúl Ramírez hiciera la versión fílmica de mi trabajo de escritora. Rarotonga, en la historia original del comic, según me ha contado Gerardo, porque yo recuerdo a la mona, pero no la trama, era una semi-diosa africana que bajaba de su trono a aparearse con los hombres de su tribu que fueran capaces de resistir la mayor cantidad de latigazos. Un día llega un médico a hacer una investigación y se enamora de ella, pero al partir, su avioneta sufre un accidente y después de tres años y cuando ya todos, incluyendo Rarotonga lo habían dado por muerto, regresa con su pata de palo y su ojo parchado a reclamar su amor, el cual viven para siempre.

En la película Rarotonga (Gloriella - en algunas escenas mas prieta que en otras y carente de exotismo o misterio) baila mientras la cámara enfoca por interminables minutos sus enormes pechos, también el trasero, vacunas, vacunas, vacunas, más Gloriella bailando, el médico la ve y se enamora, la mujer del médico se desespera y viaja a la selva por él, pero como Rarotonga no deja de bailar, el médico rechaza a su mujer para seguir a Rarotonga, por lo cual se enfrenta a Cosco, un hombre enorme que resiste todos los latigazos, cuando el médico es dado por muerto a Rarotonga no le queda más remedio que darle el tesorito (ya bien peloteado) al grandulón, pero la muchachita que asistía al médico incendia el castillo y para cuando el médico reacciona, es demasiado tarde, Rarotonga ha muerto achicharrada...

Pero como existe La isla de Rarotonga (1982), no me imagino de qué podria tratarse la historia. NO! Esperen, sí se me ocurre algo, pasan otros tres años, y Rarotonga reaparece con una pata de palo y un parche en el ojo y dice, no estaba muerta, andaba de parranda, ese grandulón salió ponedor y no había forma de librarme de él, jajaja. O a ustedes qué se les ocurre?

Hoy se celebra un aniversario más del natalicio de Doña Yolanda Vargas Dulché, cuya prolífica imaginación diera vida a incontables historias publicadas por su familia, fundadores de Editorial Vid. De ella no solamente son todas las historias que leímos en la revista de Lágrimas, Risas y Amor, sino Memín Pinguín, por más populares, y muchas más.

Una carrera literaria que dió para muchas adaptaciones a la pantalla grande. 
Felicidades!