Wednesday, April 25, 2012

Argo (2012)

Cuando una película está bien hecha, aunque ya sepamos en que termina, no deja de emocionarnos hasta los créditos.

En esos tiempos cuando dieron un golpe de estado al Sha de Irán (que había sido colocado allí con ayuda de EUA y que estaba norteamericanizando al país y despilfarrando un dinero que no era suyo) y quedó a cargo el Ayatollah Khomeini, era tal la animosidad contra todo lo que fuera norteamericano (y mucho sigue igual, poco ha cambiado) que algunos elementos del gobierno y embajadas que quedaron dentro de Irán ya no pudieron salir sin temor a ser asesinados en el trayecto.

Entonces es cuando entra a escena Antonio Méndez, una persona a quien se le ocurre que el método más seguro para extraer a esas personas sin riesgo (en caso de que todo saliera como lo habían planeado) era si armaban un teatrito haciendo creer que se trataba de un equipo de cine en busca de locaciones para rodar una película de ciencia ficción futurista, y que por lo mismo necesitaban recorrer varios países.
La cosa era más difícil de lo que se pensó y se las vieron negras para convencer a los militares iraníes de lo que se trataba, pero al final como todos sabemos, y como lo dice el libro del Sr. Méndez, triunfó la voluntad de Dios.