Tuesday, December 13, 2011

Bite marks (2011)

Y sigue la ola de terror con las películas chafas!

El verdadero terror es saber que hay directores que insisten en hacernos creer que saben lo que están haciendo...

Este es un caso especial. Stephen Geoffreys, quien inició su carrera en 1985 en el cine comercial y gozó de gran éxito con FRIGHT NIGHT, decidió después de 8 películas, que su futuro estaba en el cine porno y en 1994 dió un giro a su carrera bajo el nombre de Sam Ritter, donde ha trabajado incansablemente hasta el día de hoy (si ese culito hablara). Para esta película, sin embargo, hizo una excepción y apareció brevemente en un papel similar al de hace 30 años.  

Walsh (Geoffreys), un conductor altamente religioso, es contratado para transportar 5 ataúdes a una funeraria. Como no sospecha nada raro ni se pregunta como es que alguien desea llevar solamente cinco ataúdes en tamaño camionzote, decide husmear y ya no sale vivo de ahí.
Entonces, es su hermano quien debe transportar la carga, y por el camino se encuentra con una pareja de jóvenes que recorren el estado pidiendo aventones.
Una serie de coincidencias (o más bien ocurrencias del escritor/director) hace que el camión se les descomponga junto a un deshuesadero para que el teléfono no les funcione, y se les aparezca el vampiro ilusionista, que se convierte en lo que la gente más desee ver, o en lo que él quiere que vean, sí, como los marcianos!

La película no es del todo mala, pero abusa de numerosos clichés que ya hemos visto hasta el cansancio en miles de películas.
A mí no me pareció gracioso cuando el muchacho se bebe unas gotitas de agua bendita (NECROVILLE)  para despertar de su supuesto desmayo y después le orina la cara al vampiro y éste huye horrorizado. Lo que sí me pareció gracioso fué cuando los ''cinco vampiros'' los siguen y nunca los alcanzan, sino que cada vez que ellos se detienen, ellos también lo hacen y si caminas hacia ellos, ellos caminan hacia atrás...

Ni buena ni mala...