Wednesday, July 18, 2012

> Mis secretarias privadas (1959)

!Feliz día de la secretaria!


César Romero es el jefe con el que toda secretaria sueña!


Hace tanto tiempo que ví esta película que no recuerdo mucho de ella, sólo que Carmina andaba con su esbelto cuerpo y frágil cintura compitiendo contra Prado por al preferencia del jefe, que cuando se decide por una de ellas, le hacen creer que es pariente suya o algo así...

9-9-14: Ya la volví a ver. La publicó el colega Cocol en su sitio Caminando en el tiempo.

Al lugar en que ''trabajan'' Marianela y Rosita ha llegado un nuevo jefe. El, en lugar de tomar como secretaria privada a Conchita Gentil Arcos, que tiene toda su vida de experiencia, se debate entre las guapas chicas, pues como ambas se complementan, no puede decidirse por una sóla. Una es alta y la otra chaparrita, una escribe una palabra por minuto, pero la otra escribe dos!!

El meollo del guión es que hacía 20 años, la mamá de Rosita había sostenido relaciones con este hombre, quien además le bautizó a la criatura antes de desaparecer de sus vidas.

Como Rosita es ajena a todo este lío de su casquivana madre, se enamora de su padrino, quien al saber la verdad trata de alejarse de ella, lo que a ella le atrae aún más...

Cuando en que creía ser el padre de Rosita por fin descubre el engaño, para comprobar si es cierto o no, obliga al padrino a casarse con su ahijada, pues ''sólo un monstruo sería capaz de casarse con su propia hija'' y al verlos unidos en matrimonio, ya él siente que todo ha vuelto a la normalidad y que su mujer nunca le fue infiel y que Rosita sí es su hija.

Pero entre Rosita y Rafael no pasó nada en la noche de bodas y Rosita se fue a la cama ardiendo en calentura, porque Marianela, quien también se casó, estaba disfrutando de su marido en la habitación de enfrente y con las persianas abiertas!!

Rafael, para evitar el inevitable encuentro sexual con su mujer se finge enfermo, pero como nomás no hay nada de nada, antes de que la luna de miel termine, ya se andan divorciando. Ahora, si tan sólo la mamá de Rosita hubiera mentido, las cosas cambiarían...