Monday, June 18, 2012

> Frida: naturaleza viva (1986)

Día del pintor


Como no sé si se refieren al de brocha gorda o a quien expresa sus sentimientos en un lienzo, hablaré de la mejor película que se ha hecho acerca de Frida Kahlo.


Esta película la ví en su estreno en Monterrey, y desde entonces la he visto como 4 veces más, dos solo en un momento de antojo y dos acompañado, pues es la única que recomiendo cuando se trata de atisbar a lo que fue la vida de la pintora. Claro, la película no es para cualquier público. Es seria, es honesta, dolorosa. No es una piñata como la versión de Salmita, llena de colores pero vacía por dentro.


De hecho, cuando invité a mi prima Angélica a verla en el cinito del Museo de Bellas Artes, porque ella siempre ha comprado libros con ilustraciones y hasta uno que incluye páginas de sus diarios, mientras por un lado sentía el dolor de Frida en sus momentos de tribulación, sentí la incomodidad de mi prima que se movía intranquila porque la película no estaba siendo lo que ella esperaba... casi no había diálogos, no había colores chillantes ni demás distractores. La película es un momento íntimo, en silencio, entre ella y nosotros, un momento en el que ella sólo quiere que entendiéramos sus comos y sus porqués.
Paul Leduc logró, a través del histrionismo de la Sra Medina, quien podría haber sido pariente de Kahlo por su gran parecido, hacernos sentir durante una hora y media du dolor y su desesperación.
Cuando fuimos a ver la versión de Hayek, ya no invité a mi prima, y mejor, porque a pesar del colorido y las canciones, Hayek nunca logró trasmitir nada y la película quedó en sólo eso. Una postal muy atractiva por un lado pero con el otro lado en blanco...

Pocas veces se topa uno con películas que no sólo son fieles a la historia que cuentan, sino que tratan de acercarnos más a sus protagonistas buscando intérpretes que se les parezcan.
Esta es una de ellas.
Ofelia Medina, con pocas palabras y una que otra canción, pero con sus sentimientos a flor de piel, nos hace partícipes del dolor y la angustia de Frida Kahlo.
No hay momento en que su solo rostro no nos trasmita lo que siente y poco a poco nos va hundiendo en su insoportable agonía.

Quienes prefieren ver a Frida por fuera, con sus trajes coloridos y sus abalorios, también podrán verla por dentro, destrozada y abatida, fiel reflejo de sus autorretratos.
No faltará quien piense que la película es lenta y que a la mitad empiecen a retorcerse en sus asientos desesperados por algo más, acostumbrados a la parafernalia de muchas otras obras que con sus adornos tratan de ocultar sus carencias en el guión o en la interpretación.
Esta película es perfecta, y por ella, hasta se olvida uno de algunas irregularidades en la filmografía del Sr Leduc... o no?