Otra historia de cariño entre bestias y humanos y del desastre que en ocasiones esto causa.
Sucede que un día normal en el que un leñador andaba marcando árboles que debían ser derribados, se encuentra con el llanto lastimero de un felino... perplejo, se acerca a ver porqué un gatillo de esa edad puede estar solo, cuando su madre debería estar al pendiente de él.
Total que para que no se lo fueran a comer las parientes de Perri, las ardillas, se lo lleva y eso no es el problema, sino que después al no poder dejarlo solo, tiene que cargar con él, lo que la causará muchísimos, y cuando digo muchísimos es que son muchísimos problemas...
Y más cuando se enamora de otra puma de su edad y es cuando decide independizarse y abandonar a su humano para creced y multiplicaos, como dice la biblia...

0 comments:
Post a Comment