Cuando Julianne (Roberts) supo que Michael (Mulroney), un antiguo amigo suyo del que hacía siglos no sabía nada, se iba a casar con Kimberly (Díaz), una chica adorable y de buena posición económica, según ella, redescubrió su amor platónico por él y se dedicó a conquistarlo a como diera lugar sin importarle nada ni nadie...
Por supuesto que las cosas hechas así no llevan a ningún lado, y Julianne no fué la excepción, pues entre más intentaba separarlos más los unía, y hasta cuando mandó traer a George (Everett), un amigo suyo para hacerlo pasar por su prometido y darle picones, las cosas resultaron recontraproducentes...
La comedia es bastante agradable y Roberts le da un toque de naturalidad al personaje que pocas actrices podrían haberle dado. Gracias a Julianne y a su comportamiento, vemos lo mal que se ve alguien haciendo eso, y debemos evitarlo...

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