Saturday, January 07, 2006

Love actually (2003)

Y si alguien desea quitarse el mal sabor de boca por NEW YEAR'S EVE, tenemos LOVE ACTUALLY, que también ubicada en vísperas de navidad, y sin caída ni bola ni nada, logra buenos momentos...
Es que eso de la bola es para turistas, los neoyorkinos ya no sienten nada al verla caer...
Hace 10 años Juaniguis y yo fuimos de curiosos porque veíamos por televisión las trasmisiones y no podíamos creer que hubiera gente que estuviera parada allí desde las 4 de la tarde hasta la medianoche nomás por ver caer la bola esa de foquitos.
Llegamos a Nueva York a casa de Fernando, que vive en Manhattan, como a 20 cuadras de Time Square. Ya estaban allí Sergio y otros amigos suyos. Ese día 31 antes de irnos a apoltronar frente al edificio donde está la mentada bola, pasamos por una pizzería y comimos.
Llegamos al lugar alredeor de las 4 de la tarde y nos dijeron los policías que ya nadie se podía mover de donde estaba y que si teníamos que ir al baño o a donde fuera, ya no podríamos regresar. Yo llevaba unas pasitas para pasar el rato que no nos duraron nada porque para las 4:30 ya nos las habíamos comido. Como a las 5 ya se habían cansado los demás y se fueron, sólo nos quedamos, estoicamente, Juan y yo. Y nos dieron las 6, las 7, 8, 9, aquello era un mar de gente. Era cierto que quien salía ya no se podia volver a meter. La  ola de gente nos llevaba de un lado a otro y dentro de esas oleadas conocimos a unos muchachos sudamericanos, a un grupito de japonesas y si no hubiera sido por el fríazo que se sentía en los pies, y por ende las ganas de ir al baño, todo habría sido perfecto. 
Por fin ya cerca de la medianoche y nosotros más muertos que vivos nos obsequiaron unos globos largos para hacer escándalo cada vez que pasara una camara de televisión cerca de nosotros. Por fin empezó el conteo regresivo y empezó a caer la bola. Después pasó el desfile del año viejo y recibimos al nuevo, 2001 (yo no había querido ir en 1999 porque consideré que el verdadero fin del ciclo debía terminar en 0 y no en 1, en fin).
Cuando por fin nos dejaron pasar las barricadas de las calles, no podíamos ni caminar, nos reventábamos y tuvimos que correr hasta la casa y yo tuve que entrar primero porque ya no aguantaba. Quedamos en que jamás lo volveríamos a hacer...
O, si nos entraba la loquera en otra ocasión, llevaríamos jorongos y una sillita plegadiza donde sentarnos, amén de unos galones de agua vacíos para eliminar desechos líquidos corporales de color ocre, jajaja Hombre, no es fácil permanecer de pié 8 horas a la intemperie como sardinas donde no se puede mover ni un brazo para rascarse una oreja!


Ah! Ya ni dije nada de la película. Muy agradable, especialmente la escena de Mr Bean y una donde Grant pasa a recoger a su secretaria a su casa y ella se anda yendo con sus sobrinitos a una obra de teatro escolar y les da un aventón. El niño va disfrazado de pulpo...

0 comments:

Post a Comment