Esta película es muy buena, pero pudo haber estado muchísimo mejor si no toman el asunto del cambio de papeles hasta los últimos 30 minutos, pues eso es lo más divertido.
Amparo Morillo y Julián Soler, quien también dirige, son un matrimonio que vive con su bebé, la madre de ella, el hermano menor de él, un jardinero y dos mujeres de servicio.
La cosa es que toda la primera hora se la pasan contándonos de como viven, donde trabajan, cuando salen el muchacho hace una fiesta con un montón de chicos de la Universidad (entre ellos Anabelle Gutiérrez) y es hasta el minuto 61 que cansados de sus quejas mutuas, se les aparece el diablo y les ofrece cambiarlos de rol para que cada quien vea si realmente es fácil o difícil hacer lo que hace el sexo opuesto.
Esa es la parte genial. Ella se va a la oficina y fuma puro y coquetea con su asistente (Ramón Gay), mientras él se queda en casa a batallar con el bebé y la olla express mientras Sara García se afeita y el muchacho les cuida el niño.
En una escena, Mantequilla, contando los deditos del niño recita:
el niño chiquito, el señor de los anillos, tonto y loco, lambecazuelas y mata locos
Viendo que no le alcanza el gasto Soler dice a la muchacha, cuando se gastó tooooodos los 20 pesos del mercado: 3.50 el kilo de habas, los sesos 7.80, pues que son los sesos del que descubrió la penicilina, o qué?

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